martes, 27 de enero de 2015

Los cuartitos - Parte 1

Cuando era chiquita, cuando tenía alrededor de ocho años, vivíamos en un departamento chiquito, chiquito. Por esa razón pasaba gran parte de mi tiempo libre, ése tiempo que queda después de hace los deberes del colegio, sobre todo por la tarde, o durante los fines de semana, en casa de mis abuelos.
Mis abuelos vivían a la vuelta de mi casa, en la calle Pichincha, en una casa enorme que alquilaban desde siempre.
Cuando digo que la casa era enorme no exagero, porque ocupaba un gran terreno a mitad de la cuadra de por lo menos cincuenta metros de largo.
Tenía un jardín al frente, con una gran planta de violetas en un lado y un limonero en el otro.
Recuerdo claramente la planta de violetas porque muchas veces me pegué un buen susto al toparme con un nido de avispas entre sus ramas mientras recolectaba las mejores violetas. Es extraño lo frágiles que son esas florcitas. Eran numerosas, sí, pero se estropeaban fácil y rápidamente y era difícil obtener una cantidad razonable, como para un pequeño florerito, que estuviera en buenas condiciones, con buen color, buen tamaño y sin manchas.

Enseguida después del jardín estaba la gran casa. Que era una casa remendada, como cuando se van agregando o reformando habitaciones, pero de todos modos grande, sobre todo para mí, que era pequeña.
Tenía una recepción y el dormitorio de mis abus al frente, luego seguía un pequeño dormitorio, insertado como de prepo, que ni siquiera tenía ventana, y un gran living-comedor en el que mi abuela cambiaba constantemente los muebles de lugar. El living-comedor tenía una ventana y una puerta que daban al patio y sobre la derecha había una pequeña cocina con una ventana que daba también al patio.
El patio era eso, un patio grande con galería. Sobre la derecha había una sucesión de tres habitaciones que llamábamos 'cuartitos' y el baño, todo cubierto y protegido por la galería. En una de las columnas de caño de esa galería yo solía jugar a girar y girar, como un remolino, cosa que molestaba mucho a mi abuelo, principalmente porque el techo de la galería era de chapa la columna era de caño hueco, y no era lo que se dice segura. Supongo que mi abuelo tenía miedo de que la galería se viniera abajo en cualquier momento si por mis vueltas en el caño éste se desprendía y se venía todo abajo.
Sobre la izquierda de la casa, desde el jardín y hasta el patio, había un pasillo angosto que comunicaba el frente con el patio sin necesidad de entrar a la casa.
De vuelta a los cuartitos. Porque es muy importante que los describa con más detalle. Eran como tres universos.

La casa de mis abuelos ahora se ve así.
Frente a la casa de mis abuelos estaba, y está aún, el querido Club Círculo de Amigos, donde se solían festejar los carnavales.