Esto sigue ardiendo y me siento impulsada a escribir.
Aunque honestamente prefiero postear en mis otros dos blogs - es mucho más gratificante.
Pero tengo que escribir, porque estoy rodeada de gente (que considero políticamente miope y mediocre) con la cual no puedo expresar mis opiniones porque me miran como si fuera la oveja negra descarriada del rebaño. UFA!
En primer lugar. No me importa lo que diga nadie ni que me critiquen.
Yo no voté a este gobierno y condeno las prácticas mafiosas de algunos sectores del gobierno - como la Secretaría de Comercio Interior - o las acciones patoteras de D'Elia. Sin embargo, así es la política y no debemos rasgarnos las vestiduras. Creo que es válido tener en cuenta que en el prototipo de la democracia, la potencia mundial del norte - EE.UU., sí - también conoce y ha conocido de estas prácticas a nivel interno y de otras igualmente condenables a la hora de intervenir (por no decir ultrajar) soberanías extranjeras en pos de defender sus intereses.
Dicho esto, debo decir que apoyo totalmente a la Presidenta de la Nación. Y que estoy empezando a entender porqué y cómo es que llegó al lugar donde está. La forma en que se expresa - sin discursos escritos - sin contradicciones - sin incongruencias - y la convicción con la que se expresa, es realmente destacable.
Admiro además la firmeza con la que ha manejado la situación y adhiero a todas sus expresiones. (véase también mi post anterior sobre el campo)
Más allá de la mala táctica empleada por el gobierno para la implementación de las nuevas retenciones, creo que la Presidenta estuvo a la altura de las circunstancias y estoy de acuerdo en todo lo que dijo en sus dos discursos - el que teóricamente dió lugar al cacerolazo y el que luego llamó a detener el paro para dialogar.
Me molestó la presencia de D'Elía tan cerca de Néstor Kirschner y de la Presidenta, pero evidentemente fue un gesto intencionado para respaldarlo luego de sus poco apropiadas declaraciones y bochornosos actos.
Pero más allá del odio y la violencia que D'Elía desplegó durante esta semana, tengo que admitir que lo que decía respecto a quienes estaban protestando en la calle no eran falsedades. Tal vez en otros lugares del país, o incluso en otras zonas de la Ciudad de Buenos Aires, no se haya apreciado. Pero, efectivamente, los vecinos que protestaban con cacerolazos eran los de Belgrano y Barrio Norte (Federico Lacroze y Cabildo, Callao y Santa Fe), y tal vez algún foco en uno que otro barrio. En mi opinión, se trató precisamente del sector de vecinos de la Ciudad de Buenos Aires que tradicionalmente se ha opuesto al peronismo y que ha apoyado al radicalismo hasta hace poco y a la derecha conservadora de Pro más recientemente.
No me quiero extender más. No hace falta. Simplemente quiero decir "Mis respetos a usted, señora Presidenta".
Mostrando entradas con la etiqueta paro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta paro. Mostrar todas las entradas
viernes, 28 de marzo de 2008
miércoles, 26 de marzo de 2008
El campo NO es
Nonono, no señor editor de La Nación (Editorial del 26 de marzo de 2008), el campo NO es el sector de la economía que genera más riquezas "para todos".
Sólo genera riquezas para sí mismo, no estimula ni incentiva la industrialización ni genera fuentes de trabajo (a diferencia de la industria que sí es generadora de fuentes de trabajo).
Y las fuentes de trabajo que genera (escasas, por cierto) no promueven el desarrollo humano y cultural del trabajador, sino que lo degradan y diluyen.
No estoy de acuerdo con el mecanismo de retenciones implementado por el gobierno, pero tampoco como vidrio. No me creo estas premisas falsas de beneficios compartidos que los mensajeros (llámese diario La Nación) del sector nos quieren vender.
Por otra parte, es realmente un editorial contradictorio, ambigüo y con dobles intenciones. No debería sorprenderme viniendo de quien viene. Y me permito escribir esto aquí adrede porque no quiero figurar en la base de datos del diario La Nación y postear en su sitio web.
Sólo genera riquezas para sí mismo, no estimula ni incentiva la industrialización ni genera fuentes de trabajo (a diferencia de la industria que sí es generadora de fuentes de trabajo).
Y las fuentes de trabajo que genera (escasas, por cierto) no promueven el desarrollo humano y cultural del trabajador, sino que lo degradan y diluyen.
No estoy de acuerdo con el mecanismo de retenciones implementado por el gobierno, pero tampoco como vidrio. No me creo estas premisas falsas de beneficios compartidos que los mensajeros (llámese diario La Nación) del sector nos quieren vender.
Por otra parte, es realmente un editorial contradictorio, ambigüo y con dobles intenciones. No debería sorprenderme viniendo de quien viene. Y me permito escribir esto aquí adrede porque no quiero figurar en la base de datos del diario La Nación y postear en su sitio web.
Etiquetas:
campo,
editoriales,
La Nación,
paro,
protestas,
retenciones
Suscribirse a:
Entradas (Atom)