miércoles, 29 de octubre de 2008

8:30 am - Downtown Manhattan

Año 2003 - A las 8:30 am me dirigía a las oficinas donde estaba haciendo una pasantía en el downtown Manhattan.

Muy cerca, a tan sólo un par de cuadras, de donde estaban las torres gemelas, de norte a sur corre la calle Broadway - que no tiene nada que ver con la Avenida Broadway que atraviesa Manhattan desde el norte y hacia el sur, en diagonal de oeste a este, cruzando el centro de Manhattan y dando origen a la famosa zona de los teatros. No. Esta es otra Broadway, aunque no menos importante. En ella nacen y convergen muchas callejuelas, irregulares, sinuosas, angostas, antiguas - de las épocas coloniales en que por allí cerca estaba aún el puerto (que hoy se ha convertido en zona turística).


Callecitas como Wall Street, que albergan disimulada y calladamente a las oficinas de los bancos más importantes del mundo, a las más grandes firmas de abogados, además de unas cuantas importantes corporaciones y nada menos que al Mercado de Valores de New York, muy famoso, pero más en estos días.


Wall street - vista desde donde nace en Broadway Street.

Yo me dirigía a un edificio ubicado en una de estas callecitas 'One Exchange Plaza', a una cuadra cortita de Wall Street, y que termina también en la calle Broadway.
Por Broadway viene todo el tránsito, automóviles y ómnibus, y están las salidas del subte - líneas 4 y 5. Así que a las 8:30 es un hormiguero de gente que se dirije a la infinidad de oficinas en los altísimos edificios - todos de alrededor de 30 pisos (la oficina a la que yo iba estaba en un piso 30 y no era el último!).



Así, caminando rapidito, entre toda la gente, de pronto, en dirección contraria - viniendo desde el sur, desde donde está Battery Park (con el muellecito desde donde parten los barquitos turísticos que van a la Estatua de la Libertad) - veo venir a... "¡No! No puede ser... no lo puedo creer... no puede ser!"
Vestido con jogging, muy deportivo él, acompañado por un joven que tal vez sería un personal trainer, venía nada menos que Juan Domingo Cavallo.

... Me quedé pasmada.





En Argentina estaba en ese momento todo en ruinas. La gente había perdido todos sus ahorros - todos - debido a lo que se llamó "corralito financiero" que se había puesto en práctica en diciembre del 2001. Debido a la falta de liquidez, todos los depósitos en plazo fijo y en cajas de ahorros, en pesos y en dólares, habían sido 'congelados'. No se podían retirar más de $250 por día por persona. Se había implementado de un día para el otro el sistema de tarjetas de débito por el que se pretendía eliminar el uso de los billetes. Sencillamente no había billetes para satisfacer la demanda de los ahorristas que quisieran retirar sus depósitos y ahorros.
Como la Argentina estaba dolarizada pero no tenía la maquinita para fabricar dólares, y los dólares se habían ido del país, no había dinero en los bancos. Todos perdieron todo. Después, en el 2002, vinieron juicios de amparo, algunos recuperaron algo. Pero el golpe fue muy duro.



Al mismo tiempo, la economía mundial también venía de un fuerte ajetreo en l999,las caídas de las bolsas en Asia, en México (el famoso efecto Tequila) y otros avatares. Una conmoción financiera parecida a la de ahora, aunque fuera de los EE.UU. Y nosotros, que estábamos demasiado preocupados con la política, con el cambio en el Poder Ejecutivo - se había ido Menem y había asumido el gobierno De La Rúa - no vimos venir - no supimos, no quisimos, no pudimos, lo que sea, pero no lo vimos - los efectos de aquellos problemas financieros en el mundo que se vendrían inexorablemente contra nuestro sistema financiero y bancario. Y la ficha nos cayó de golpe.
Caída del gobierno de De La Rúa. Cinco presidentes en una semana. Éxodo de argentinos. Juicios. Toda una crisis.
Cavallo, obviamente, también se fue.


Broadway Street, vista desde la esquina donde nace Wall Street. (Está bastante vacía porque la foto está tomada un día de fin de semana).

Y acá estaba Domingo, en New York, haciendo jogging!
Sii, el Sr. Cavallo había podido escapar del descalabro de la Argentina y estaba instalado en USA donde daba charlas y conferencias y explicaba cómo había detenido y superado a la inflación en los años 90, y etc., etc., etc.
Daba clases en Harvard y era asesor de firmas, bancos, entidades financieras, gobiernos. Creo que todavía lo sigue haciendo.

Cuando lo ví, y ví cómo pasaba al lado mío, ignorado, una persona cualquiera, sentí el impulso de darme vuelta, seguirlo, pararlo, e insultarlo un poco por todo lo que había hecho. Me contuve apenas. No serviría de nada. Lo más probable era que me llevaran presa a mí por alterar el orden o algo así, y el Sr. Cavallo no valía la pena. Pero me sentía extrañamente indignada.


La ciudad vista desde lo alto de las torres gemelas.


En esos tiempos, fines de la década de 1990 y primeros años del siglo XXI, el Tesoro de los EE.UU. había tomado medidas que para nosotros pasaron desapercibidas claro, tan preocupados como estábamos, y con razón, con nuestros problemas. No las voy a detallar ahora, pero diré simplemente que en general fueron medidas propias de un país emergente, no de la primer potencia del mundo. Y ¡Claro! Con Cavallo dando charlas y asesorando, no me extraña!

...
Y ahora esto! Ahora la crisis que se da precisamente en los EE.UU. y se multiplica en todo el mundo. No puedo dejar de asociar esa imagen de Cavallo, en New York, en el downtown Manhattan, dando charlas y conferencias y predicando su modelo con todo el despiole que hay en los mercados mundiales en estos días.

Por eso lo de que la culpa es de Cavallo. No me caben dudas.

5 comentarios:

Colo dijo...

HOla Acacia! me reí con tu relato, parece una novela cuando comentas con misterios y todo!

Muy bonitas las fotos!

Gracias or compartirlas,,,

Un beso

ACACIA dijo...

Jeje, siiii. Esa era la intención.
En realidad fue una pavada, pero siempre me acuerdo de aquel día y de cómo me quedé helada cuando lo ví a Cavallo.

En fin!
Gracias por pasar Colo!
Acacia

Hetitor dijo...

Me acuerdo cuando ese tipo tuvo que rajar por la presiòn de la gente , por el miedo al escrache. Eso le pasò en el casamiento de su hija, despues de ahì la jermu lo presionò para irse a EEUU. Lo peor de todo es que ahora esta de vuelta y da consejos u opiniones de lo actual. Por eso yo estoy de acuerdo con los escraches ( no en violencia personal), sino en lo pùblico,en no dejarlos comer tranquilos en bares y restaurantes, en chiflarlos o insultarlos cuando se los ve, en no dejarlos entrar a ningun lugar en hacerles sentir a tipos como ese y tantos otros, que algùn tipo de escarmiento nos queda a los ciudadanos para con ellos. Y creo que a ellos es lo que màs temen. A la justicia no, ya està probado , acà no existe.

ACACIA dijo...

Hetitor,

Estoy totalmente de acuerdo con vos.
La sanción social es la mejor forma, y creo que la única, de castigar a estos tipos.
¡Hay que tener poca vergüenza para seguir predicando después de todo lo que hizo!
Por eso cuando lo tuve ahí, frente a frente casi, me dieron ganas de pararlo y decirle de todo, pero no era el lugar apropiado - ahí no hubiera servido de nada y por eso me contuve.
No sabía que estaba de vuelta... mmmm mala noticia que me das.

Gracias por pasar,
que andes bien.

Acacia

(voy a estar atenta a tus posts sobre cantantes femeninas jeje)

María del Carmen dijo...

me trae recuerdos, cuando ví a Cavallo, dar la conferencia de prensa anunciando como nos quitaban lo que teníamos.

imperdobnable!

muy buen post!

te dejo mi saludo y mi paz mary carmen

www.walktohorizon.blogspot.com