
Me tiene harta.
Estoy harta de tanta soberbia y prepotencia y orgullo - de los dos lados, gobierno y representantes del campo.
Que me llama, que no me llama, que si me llama vamos a hablar de todo, que si te llamo que no sea con condicionamientos y amenazas, que esto, que lo otro, que mientras hablo con uno, hablo con otro pero sin que se entere.

Al final voy a tener que admitir, con mucha tristeza, que a ninguna de las partes le interesa realmente llegar a algún acuerdo positivo - positivo para el país. Lo único que importa son los propios intereses, de poder y económicos.

¡No sé de qué me sorprendo! ¡Qué ingenua soy! Si no es más que un reflejo de lo que es el mundo.
Mejor me voy a cantar.